me condenas al silencio
sin juicio previo;
detective frenética,
nado entre supuestos y razones
tratando de saber
de qué delito me acusas.
Hace casi un año
que bailo a tu son
este remolino de idas y venidas,
de sorpresas y decepciones,
de dichas y agonías.
Hemos llegado al punto sin retorno
¡No lo soporto más!
¡No lo acepto más!
has tirado tanto de la cuerda
que finalmente se rompió
y como era yo
quien la sostenía más fuerte,
me llevé el peor latigazo.
No importa,
soy tan fuerte
como jamás creí poder serlo.
Cada desengaño,
cada huida, cada silencio,
cada negación, cada enojo,
cada excusa, cada mentira
y todas tus brusquedades
no hicieron más que fortalecerme.
No terminás de salir
ni te decidís a entrar
allí parado en la puerta
sólo estorbás,
no permitís que entre nadie más.
¡Salí de mi vida!
Estrepitosamente como entraste
o en tu acostumbrado sigilo
sólo andate.
Te arrebato las riendas de mi destino,
te quito todo el poder
que alguna vez te di.
Ya no me herirás
soy inmune a vos,
tanto a tus caricias
como a tus caprichos.
Merezco mucho más
un hombre que me quiera siempre
tal vez más, tal vez menos
tal vez sin esa pasión tan tuya,
ojalá con menos dolor.
Un hombre que valore mi amor
en vez de que le moleste.
No has querido,
o no has podido serlo.
Ya no queda más que decirse,
agradecerte el haberme devuelto
la confianza en el amor,
despedirte en calma
y rogar de rodillas a la vida
que sólo hayas sido
un mal sueño.
03/05/12

No hay comentarios:
Publicar un comentario