y con mucha cautela
salgo de la caverna,
observo a mi alrededor.
Veo un puntito brillar
allá donde el horizonte
comienza a curvarse.
¿Será tu luz?
Cobro fuerzas
con ánimos renovados
me lanzo en tu búsqueda.
Errando caminos,
a tropezones
finalmente llego;
casi a punto de tocarte
negra noche
todo lo cubre.
No quiero echarme atrás
desandar lo andando,
rendirme sin siquiera
haber intentado tocarte.
Una roca azul
me regala su protección
contra ella me acurruco.
Mis lágrimas son ofrendas
a dioses inescrutables;
en ellas envuelvo mi petición:
que el nuevo día
me muestre algo más
que granos de arena a mi alrededor,
que este caminar
no haya sido en vano
y pueda encontrarte.
14/05/12

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