Reconocer


En este momento mi corazón late con tristeza
y mis ojos no son más que dos recipientes para las lágrimas
porque estoy a punto de hacer lo que tantas veces:
darte la razón. ¿En qué?
En que jamás tendré a alguien como vos cerca de mí
y que es muy difícil que alguien me ame como vos lo hiciste.

Presiento algo funesto, que fui engañada
o que estoy a punto de serlo.
No quiero volver con el caballo cansado;
sería una grosería de mi parte…
Es horrible esta sensación de que me equivoqué,
de que otra vez se va todo a pique.

Pienso en vos, ahora,
en la última vez que nos vimos, en lo mal que te traté,
con razón o sin ella, no me comporté bien.
Me acuerdo de lo que me dijiste una vez:
“Podrás encontrar mejores o peores que yo,
pero no iguales”

Ahora vengo a darme cuenta de que decías la verdad;
ahora cuando tal vez sea demasiado tarde
y con esta amargura en el alma
que me hace escribir de madrugada.
Porque siempre fuiste una isla en mi naufragio,

mucho más hoy que me estoy ahogando.

01-X-1995

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