No puedes pedirle
al deseo de amar
que no se enamore
del mismo amor.
Como tampoco puedes
decirle a la Luna
que pase el día
con el Sol.
O al aceite
que una sus moléculas
con aquellas tan
diferentes
como las del agua.
Por eso es que te
digo:
No me pidas
que no te ame
y mucho menos que te
olvide.
10-III-1996


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