Comprendí el sentido
de muchas palabras:
amor, felicidad,
abrazo, plenitud.
Y olvidé el de muchas
otras:
tristeza, llanto,
soledad, angustia.
A tu lado aprendí a
vivir el amor
y supe que si no te
tengo
nada tiene sentido
para mí.
Descubrí que es más
gratificante
darte todo de mí
que esperar a
recibirlo.
Sólo porque te amo…
Nunca olvidaré cuanto
te debo:
mis sonrisas, mis
ganas de vivir,
el agradecer a Dios el
nuevo día.
11-IV-1994


No hay comentarios:
Publicar un comentario