Prohibido estacionar o detenerse



Miro el hoy
el mañana me es indiferente,
quién sabe si llegará.
No me reconozco
y esta lección aprendida
me asombra hasta a mí misma.


La que siempre pensaba
"¿qué pasará si...?"
o soñaba con un futuro
distante a años luz
hoy sólo tiene ojos
para ver donde posa sus pies.


Mágica y deseada transición
¿te la debo a ti,
a mis propias experiencias
o al destino?
No importa saberlo.
Se acabaron  los por qué,
las dudas y las esperas.


Porque ya no espero nada;
palabras como siempre o nunca
perdieron su sentido
ahora es la que cuenta.
Y ahora quiero disfrutarte
vivir este minuto
como si fuera el último.


Hay un dejo de frialdad
en estas líneas,
sarcasmo tal vez.
Lo siento
es el costo de esta nueva vida,
mucho más sana
que una sensiblería barata.


18/06/12

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