Carta de rodillas

Hola, como estás? 
no es mi intención molestarte 
nunca lo fue; 
pero cuando puedas 
cuando tengas ganas, 
me gustaría que cruzáramos unas palabras... 
por un medio electrónico, 
no me arriesgaría a un encuentro 
frente a frente. 


La razón de este pedido 
es muy sencilla: 
necesito que me ayudes 
a cerrar esto 
para continuar con mi vida, 
no pretendo una reconciliación 
ni convencerte para volver 
sólo un cierre, 
un pasar la página... 


Si me conocés 
tan cabalmente como creo 
sabrás que desde que nos separamos 
pasé por todos los estadíos: 
desde la pena inconmensurable 
a la bronca profunda 
creo que estoy llegando al último, 
al del olvido 
y para pasarlo más rápido 
es que te pido una manito. 


Quiero volver a sonreír, 
a ser feliz nuevamente, 
a creer en el amor, 
pero no puedo hacerlo 
cuando la mochila de tus recuerdos 
me arrastra hacia atrás 
o cuando apenas alguien 
roza mis cicatrices 
éstas se vuelven a abrir 
y a supurar veneno. 


Espero que ese amor 
que alguna vez sentiste por mí 
y un poco de compasión 
que merezco como todo ser humano 
hagan que accedas a mi pedido 
y que quieras ayudarme. 
Como querías hacerlo 
cuando me diste ese maravilloso regalo, 
sólo que aún no estaba lista 
para aprender a vivir sin vos. 


Hoy lo he hecho, 
he sobrevivido. 
A veces yo misma 
me asombro de mi fortaleza, 
pero ya estoy cansada 
necesito un último empujoncito 
para dejar esto atrás, 
para que sólo sean 
unos buenos recuerdos 
y ya no duelan. 


Cuento con vos, 
ayuda a esta sirenita 
a salir del agua 
y buscar su príncipe 
que, aunque no sea azul, 
aunque no sea Ulises, 
en algún lado debe estar 
esperando para amarla. 


Y ya me despido, 
esperando romper 
la racha del silencio 
y que me sorprendas accediendo. 
Tal vez, quien te dice, 
hasta terminemos siendo amigos... 
Muchas gracias 
aunque sólo sea por leer 
este manojo de letras. 


04/06/12



No hay comentarios:

Publicar un comentario