Máscara traicionera

Ningún error
ninguna promesa sin cumplir
te mantuviste fiel
a aquello que planteaste
y que ciegamente acepté
con el hambre natural
de quien ha ayunado mucho tiempo.


Pero atracón de dulces
no es alimento,
sólo produce
ilusoria saciedad
y un terrible dolor de panza.
No es tu culpa
no mentiste en nada
"quiero ayudarte", dijiste
y yo lo confundí con amor.


¡Craso error!
Tu corazón se había enfriado,
apenas débiles brasas de aquel fuego.
¿Cómo creer entonces
que podría reavivarlo?
Ese tren pasó sólo una vez
por vía unidireccional.


Mi alma y yo
somos las únicas culpables
de esta agonía sin nombre;
sin desearlo,
me hieres cada día
en cada gesto
que no cumple mis expectativas.
¡Mea culpa! Nuevamente
No debo esperar nada de vos
así no tendrás oportunidad
de decepcionarme.


Perdón pido
a vos y a mí misma
toca  resignarse,
aceptar esta muerte
llevar el luto con dignidad,
cerrar los ojos
y rogar al Olimpo
que las heridas sanen
que ya no duela cada latido,
cada gota de aire que respiro,
cada recuerdo tuyo.


27/04/12





No hay comentarios:

Publicar un comentario