Perfora


Tristeza en los labios
mirada ausente
cuerpo abandonado,
indicios de la pena
irrazonablemente real
que me atrapa
y me consume la vida.

Las calles, la gente
todo se confunde
y las nubes grises
deforman la primavera.
Ramos de flores
van hacia manos ansiosas
mientras las mías
esperan en vano.

Soledad impaciente
es su nombre
y su medida colmada
es la causante
de que llore el mar
camino al sepelio
de su hermano, el amor.

El monstruo gigantesco
-la indiferencia diaria-
lo atrapó entre sus garras
y lentamente
devora su poder.
Nunca llegó el salvador,
se escapó de mi sueño,
abandonó el cuento.


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