Mi amor…
así me dan ganas de llamarte,
pero no debo.
Extrañarte sí,
y cuando no te tengo
no me siento persona.
Sí, te deseo,
la pasión me consume
y verte es para mí
un sacrificio enorme.
Te veo, te oigo,
siento un roce casual
y me derrito al sol.
Sos lo que me impulsa
a viajar lejos todos los días,
a esforzarme un poco más,
a vivir cada mañana.
1995

No hay comentarios:
Publicar un comentario